
En el siglo XIV Carlos IV hizo del entero complejo la sede Imperial y fundó uno de los más espectaculares monumentos de Praga: la catedral gótica de San Vito que se encuentra en el tercero de los tres patios del castillo. La Catedral es ancha 60 metros y larga 124, sus torres frontales son altas 82 metros mientras aquella principal casi llega a 100 metros de altura, en su interior está enterrado el Santo Venceslao y dentro de la habitación real están conservadas las joyas de la corona bohemia.

Detrás de la Catedral se erige la Basílica de San Jorge fundada en el siglo X, su fachada fue reconstruida primero en estilo románico en el 1142 y sucesivamente rehecha en estilo barroco en el 1677; junto a la basílica se encuentra el homónimo convento detrás del que se divisa el muy famoso Callejón de oro constituido por variopintas casitas que hoy hospedan boutique y tiendas de souvenir que la leyenda cuenta hospedaran y trabajaran ahí los alquimistas de ese tiempo, absortos en la fabricación del oro: en la casita número 22, como recuerda la placa expuesta, también vivió por algunos años Franz Kafka.

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