
El Barrio Pequeño (Mala Strana) es una zona que se ha quedado casi completamente inalterada desde el 1700, llena de antiguas casas y hermosísimos edificios que se encuentra a los pies del Castillo y unida a la Ciudad Vieja sólo por un puente (Puente de Carlos); corazón del barrio es la Plaza Malostranske sobre la que se asoma la imponente Iglesia de San Nicolás, obra maestra del barroco pragués edificada entre el 1703 y 1711.
El Puente de Carlos es uno de los emblemas de la ciudad, hasta el 1741 fue el único puente sobre la Moldava, largo hasta 516 metros fue construido con bloques de arenisca reforzados, se cuenta, amasando la argamasa con huevos; hoy es una isla peatonal frecuentada cada día por centenares de turistas y uno de los sitios más románticos de toda Praga.
El Puente fue querido por Carlos IV en el 1357 después de que el único puente de piedra, el puente Judita, fue arrollado por una riada del río Moldava; las obras de construcción duraron hasta los comienzos del 1400; el puente largo 516 metros y ancho 10, que en pasado permitía el paso de 4 carrozas flanqueadas, se apoya sobre 16 pilares en correspondencia de los cuales sobre ambos lados fueron puestas las estatuas de Santos.
El acceso al puente del lado de la Ciudad Vieja es dado por la torre Mostecka vez una de las más hermosas y mejor conservadas puertas en estilo gótico.

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