
Praga ha sido durante siglos el punto de unión entre la cultura de Europa del Este y aquella del Oeste y gracias al emperador Carlos IV se convirtió en uno de los más importantes centros culturales, políticos y religiosos del Sacro Romano Imperio. Gracias a Carlo IV Praga alcanzó su máximo esplendor y se transformó en una maravillosa ciudad incluso más extensa de Londres; aquí el Emperador fundó la primera Universidad de Europa central.
Alrededor del siglo XVI pasó bajo la dominación Habsbúrgica que duró unos 400 años y como es comprensible en el curso de todos estos años la ciudad fue muy influenciada por los modelos arquitectónicos de estilo barroco procedentes de la ciudad de Viena.
A pesar de que a partir del siglo XIX hubo un despertar del nacionalismo y del orgullo de Praga, la ciudad quedó bajo manos extranjeras hasta el 1918 cuando se convirtió en la capital de una República independiente que sin embargo durante la Segunda Guerra Mundial acabó como gran parte de los estados europeos bajo la ocupación de Alemania.
Al terminar la guerra la ciudad vivió por más de 40 años bajo el régimen comunista, hasta cuando desde el 1 de Enero de 1993, gracias a los acontecimientos de la Revolución de terciopelo del 1989, nació sobre las cenizas de la República Federal Socialista Checoslovaca el Estado actual de la República Checa.
Actualmente la ciudad, una de las más románticas de toda Europa, está subdividida en 5 zonas: la Ciudad Vieja (Staré Mesto), el Barrio Judío (Josefov), el Barrio Pequeño (Mala Strana), la Ciudad Nueva (Nove Mesto) y la zona del Castillo (Peazsky Hrad) y Hradcany.
Para visitar Praga se aconseja una estancia mínima de al menos 3 días, así de poder encuadrar la ciudad desde muchos puntos de vista.
Praga se visita muy bien también caminando y por lo tanto un útil consejo es llevar zapatos cómodos, que les permitirán de explorar los muchísimos rincones característicos que la ciudad ofrece.
Desde un punto de vista económico la vida en Praga cuesta sensiblemente menos que en España, aunque los precios han sufrido en los últimos años un considerable aumento.
El estándar y la clasificación de los hoteles no está comparable con España y por lo tanto siempre es mejor reservar un alojamiento de 3, 4 estrellas si no se quiere renunciar a las comodidades a las que estamos acostumbrados.
La población local es cordial y gentil y les acogerá con calor y simpatía.
En la última década se han hecho muy grandes progresos también en la represión de la criminalidad que en los años 80 hacía que Praga fuera considerada una ciudad a riesgo desde este punto de vista. Hoy en día la posibilidad de pasar unas malas experiencias es igual que por todas las grandes ciudades europeas, por lo tanto no se dejen desanimar, porque Praga merece seguramente una visita.